Articulo Observatorio
La lucha por la igualdad continua
La lucha por la igualdad continua

Cada 8 de marzo se conmemora el día internacional de las mujeres, y es por esto que en el boletín de marzo se resalta que la desigualdad de género repercute en un retroceso peligroso para dar respuesta al VIH, limitando la salud y la vida plena con derechos.

Este año, Winnie Byanyima, Directora ejecutiva de ONUSIDA ha brindado un mensaje en el día conmemorativo mencionando que “desde que los movimientos por los derechos de la mujer han pasado a un primer plano y como las pruebas demuestran, todos los objetivos de desarrollo dependen de garantizar los derechos de todas las mujeres y niñas. La desigualdad de género es una amenaza para todos. No podemos mantener el patriarcado y derrotar al sida”.

Indicó que “Debemos eliminar todas las barreras para acceder a la salud y derechos sexuales y reproductivos. Solo el 55 % de las mujeres y las adolescentes afirman tener el control de las decisiones sobre su propia salud y derechos sexuales y reproductivos. La mortalidad materna es la principal causa de muerte para las adolescentes entre 15 y 19 años a escala mundial, y el VIH la tercera para las mujeres entre 15 y 49. Ambas se podrían prevenir si las mujeres tuviesen el control sobre sus cuerpos…”

Como una ruta para avanzar, Byanyima resaltó que “tenemos que garantizar la educación y el empoderamiento de todas las niñas. Los estudios muestran que finalizar la educación secundaria puede reducir a más de la mitad el riesgo de que las niñas contraigan el VIH, e incluso más si se acompaña de un paquete de derechos y servicios…”.

Necesitamos que todas las niñas – incluyendo las que abandonaron sus estudios durante la COVID o incluso antes – acudan a la escuela, sanas y salvas. El rol de la mujer establecido por la sociedad además duplica su labor como cuidadora, trabajadora, productora y reproductora que implica tener a otros como prioridad antes que a ellas mismas...”

La desigualdad y la inequidad en las relaciones sociales, afectivas y sexuales ponen a las mujeres en situación de más riesgo de contraer VIH. Esto se debe a la falta de información sobre medidas preventivas, además de tener impedimentos a la hora de negociar prácticas de sexo seguro por la diferencia de poder con respecto a los hombres.

Según ONU Mujeres, en algunos contextos a nivel mundial “hasta un 45% de las adolescentes declaran que su primera experiencia sexual fue forzada”.

En Paraguay el mayor porcentaje de personas viviendo con VIH (44%) se concentra en la franja de 15 a 29 años según los datos del Pronasida manifestados en el 2021.

Hay una relación evidente entre la violencia contra la mujer y el VIH. Existen estudios que muestran que las mujeres que viven con el virus son más propensas a haber sido víctimas de violencia, y viceversa,” informa Gabriela Ionescu, Directora Nacional de ONUSIDA en Kazajstán. “Por eso, desde ONUSIDA se destaca la necesidad de tratar la violencia contra la mujer como una violación de los derechos humanos, así como de dar a las mujeres más vulnerables apoyo que incluya ayuda social y psicológica.” (Febrero, 2022).

En Paraguay, en el año 2020 se registró 26.000 denuncias por violencia familiar que afectó a las mujeres, el promedio de reportes de este tipo de casos

fue de 70 por día según el Ministerio Público. A esto es necesario considerar que las mujeres viviendo con VIH en muchas ocasiones sufren estigmas, insultos y agresiones por parte de sus parejas una vez que conocen su estado serológico.

Por otra parte, es importante resaltar que las mujeres trans presentan una peculiar vulnerabilidad por las prácticas discriminatorias de la sociedad y la falta de políticas que velan por sus derechos, la transfobia y exclusión social, por parte de la sociedad y el Estado, es un problema que se debe erradicar.

Pensar en respuestas al VIH debe ir de la mano con la promoción y gestión de políticas de género, empoderamiento de las mujeres, respeto de la salud y los derechos sexuales y reproductivos, además de una educación integral de la sexualidad y condiciones jurídicas que garanticen los derechos de todas las mujeres.

Desde el Observatorio de Derechos Humanos y VIH sabemos que los desafíos son innumerables para las mujeres, pero la lucha constante y comprometida de las lideresas sociales, trabajadoras del ámbito de la salud, la educación, las científicas, ingenieras, trabajadoras, todas ellas, está permitiendo en primer lugar visibilizar las barreras que impiden el disfrute pleno de los derechos de las mujeres y las niñas, y una vez visibles esas barreras permiten conocer los desafíos que quedan por delante para las mujeres, que están encontrando los mecanismos para superarlos con ímpetu, inteligencia, esfuerzo, compromiso y dejando todo en eso.

Saludamos y agradecemos las acciones de todas las mujeres para luchar por una sociedad con igualdad efectiva, en todos los ámbitos, a todas las mujeres con toda su diversidad.